Un saludo al sol

 

Empezamos esta nueva etapa con un “HOLA”, con fuerza, con confianza y cargada de mucha…, mucha ilusión…

Y desde aquí decimos “ADIOS” al antiguo blog: mamarunnerpgarrefer.blogspot.com
el blog donde intente plasmar todo lo que ese reto de “12 medias maratones en 12 meses” me hizo sentir…

Buceando por la red hace poquito, leí lo siguiente:

Dicen que crecer es aprender a decir adiós. Pero no un hasta luego, un quizás, un a lo mejor. Es una despedida sin retorno, sin vuelta atrás. Es un adiós sonoro, con tilde y con punto final…

Y es que nos cuesta mucho decir adiós, con lo fácil que son los puntos suspensivos…
Yo nunca me atrevía a decir adiós. Y no hacerlo es dejar una ventana abierta al dolor, a la desilusión y al desencanto. La esperanza es lo último que se pierde, pero si la causa está perdida, es mejor dejar ir, respirar hondo y soltar……
Es al decir adiós, cuando aparecerá alguien que te abrazará tan fuerte que tu corazón se derretirá de nuevo. Quizá no la semana que viene, ni el año que viene. Pero llegará…
Cuando aprendas a decir adiós de verdad, con todas sus consecuencias. Entonces tu alma quedará libre para dar bienvenidas a alguien que de verdad lo merezca.
Aprende a soltar, a no malgastar tu tiempo
Poco a poco aprenderás a decir adiós al que se aprovechó de ti, de tu amistad y de tu confianza. De quien te vende por menos que nada.
Adiós a esas personas que hoy están aquí y que mañana se van con el sol que más alumbra. Que buscan estar a la sombra de otras personas, porque son incapaces de irradiar luz.
Esas personas interesadas, egoístas, y tristes. Ésas son las que se merecen tu adiós. Pero el que lleva tilde y punto final.
Rodéate de gente que también aprendió a decir adiós, porque con ellos tendrás la certeza de su amistad. Han sufrido, han llorado, y han dejado ir. Saben lo que quieren, y lo que es más bonito, te quieren a su lado. Con tus rarezas, con tus manías, pero te quieren a su lado.
Cuando aprendas a decir adiós, construirás relaciones verdaderas y enriquecedoras.
Tu círculo se reducirá, pero no cambiarás a ninguna de esas personas que lo forman ni por todo el oro del mundo. Dicen que los amigos son la familia que elegimos. Di adiós al que no puedas llamar hermano.
El miedo a la soledad a veces nos empuja a poner puntos suspensivos. A decir hasta luego en vez de un no quiero verte más. Pero esa soledad es necesaria para saber a quién necesitas a tu alrededor. Quizá por eso mantenemos relaciones a lo largo de nuestra vida que ni aportan, ni te hacen crecer, ni te completan. Lo peor que te puede pasar es vivir rodeado de gente, y sentirte solo.
Aprende a decir adiós. Libérate de esas cadenas y haz espacio para nuevos recibimientos.

Porque como bien dice el maestro Sabina:
“Para decir con Dios, a los dos nos sobran los motivos”.

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